Amor sin límite y misericordia infinita

Padre nuestro que estás en los cielos… Mt. 6:9

Dios está en los cielos, más allá de las nubes, lejos de los pecadores.

 _Ore usted por mí, usted está más cerca de Él, yo no estoy bien con Él, no me escuchará. _ Me dicen algunos fieles infieles.

Nuestro Padre esté en los cielos, algunos, piensan que está muy lejos.

Nuestras oraciones se asemejarse a la del pródigo: Padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco llamarme tu hijo; déjame ser como uno de tus trabajadores”. Mt. 15:18-19

La misericordia, el perdón y el amor, son elementos centrales de la fe cristiana. Nosotros bien podemos tenerla actitud del hijo mayor. Arrogante, soberbio, reclamador de sus derechos no tomados y con celo por el recibimiento que el Padre da al prodigo: “Yo he trabajado para ti todos estos años, no he dejado de obedecerte, y nunca me has dado ni un cabrito para celebrar con mis amigos. En cambio, cuando llega ese hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el mejor ternero”.

¿De qué debe arrepentirse un santo? ¿Cuánta satisfacción debe tener por ser buen cristiano? Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Lc. 18:11-12.

Ningún padre iguala a una madre… Puede que haya por ahí una rara excepción, pero por lo general el amor de una madre es superior y lo entendemos porque tuvo nueve meses en el vientre a su hijo, y después lo amamantó cantando a su oído, le habló mientras lo arrullaba. Dios no es ni hombre no mujer, pero llama la atención estos textos:

¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré. Is. 49:15.

Aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el Señor me recogerá. Sal. 27:10

_Dios está en los cielos, y también en tu corazón. Te ama, déjame leerte este texto: Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jer. 31:3.

¿Cómo podría tu hijo ya no ser tu hijo? ¿Qué falta podría cometer para dejar de ser tu hijo? ¿Hasta dónde podría llegar para que lo dejes de amar?

_ Él siempre será mi hijo y yo siempre lo amaré…_

_ Pues, Dios nunca dejará de amarte, Dios hablará a tu vida y te enseñará cómo debes mostrarle tu amor hacia él_

Mis fieles infieles caminan como el prodigo, muchos de ellos fuera de la iglesia, muchos de ellos heridos sangran por los golpes y daño causado por el pecado.

Yo, juego imaginando ser el pastor que dejó las noventa y nueve ovejas y fue por la perdida, a veces pienso que es el mismo Dios de ellos que juega a ser un pastor humano usando mi vida. “Padre nuestro que estás en la tierra”

¡Bendiciones amigos y hermanos del camino, del camino de Dios! Pbro. Carlos César González Cruz.

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